martes, 2 de junio de 2009

Ciudades discapacitadas




Mi gimnasio es peculiar, os cuento, al entrar hay una rampa y en los vestuarios hay un baño gigante para discapacitados.
El gimnasio se divide en dos plantas, la de arriba es la sala de maquinas que solo tiene acceso por dos tramos de escalera y la de abajo una sala inmensa donde hacen aerobic y gimnasia de mantenimiento, también tiene sauna, bajando tres escalones entras en una gruta con dos puertas sauna de vapor y sauna de calor.
Y para que cuento todo esto, bueno, nunca he visto un discapacitado en silla de ruedas en el gimnasio, malamente uno con muletas, ¿a ver? ¿como hacen pesas en la sala de maquinas?, ¿Pidiéndole a los otros usuarios que los lleven a la silla de la reina? ¿Y Aerobic? Bueno creo que no…
La cuestión es que tienen una rampa de puta madre y un baño cojonudo y es lo único que puede hacer una persona en silla de ruedas … ducharse y mear…
La parte de abajo es inmensa, imagino que podrían habilitarles un lugar con alguna maquina adaptada, ¿A que tanta rampa y tanto baño si no tienen maquinas?
Si estoy metiendo la pata que alguien me saque del error…

2 comentarios:

Zentolo dijo...

La verdad es que todavía no he visto un gimnasio adaptado o preparado para que una persona minusválida pueda ir. Antes yo iba a uno que tenía dos puertas de entrada. Por una de ellas había un montón de escaleras para acceder a los diversos servicios, excepto a los vestuarios y la sala de aerobic. Por la otra, la entrada era tan estrecha que había que maniobrar. De cualquier modo, había un chico que acudía dos veces por semana en silla de ruedas al gimnasio. Eso sí, la mitad de la sesión era entrar y salir de allí.
En cuanto al resto, hay mucha cabeza pensante que debe creer que todo se arregla con unas rampitas a las entradas de los sitios. O en cambiar el tipo de aceras en los semáforos para que los ciegos sepan por dónde deben cruzar. Eso sí, las rampas sólo sirven para entrar y salir de los locales y las aceras para caerte cuando llueve... Si es que las mentes pensantes...

mamen dijo...

Lo de los optaculos no lo sabe nadie hasta que lo vive, los años que tuvimos a mi madre en silla de ruedas, nos dimos cuenta, antes ni te fijabas, pero cuando eres tu la que lleva la silla, te das cuenta de lo que hay que trabajar para subir aceras mal hachas, boquetes en cualquier sitio, aceras por las que no cabe una silla entre la farola y las barras de letreros, y asi todo, y si encima va sola la persona minusvalida no quieras saber, un desastre, pero pensar da dolor de cabeza, bicos