miércoles, 10 de junio de 2009

Dos tardes en una.

He pasado una bonita tarde, llena de risas, de juegos, de charla y una coca cola, respirando felicidad.
Al otro lado de la ciudad alguien exhalaba el último suspiro de vida, alguien que fue cómplice de mi primer amor, como mi hermano…
Mi aire y su aire juntos, el mismo tiempo, el mismo instante … mi felicidad y su despedida.
La vida sigue

3 comentarios:

Carlos dijo...

EL reverso de la felicidad: la desgracia, que algunos obvian a drede y pretenten que los demás también lo hagan...

Zentolo dijo...

Hoy la pena se reflejaba en tu rostro, en tu mirada y, sin embargo, sonríes. Qué grande eres...

Franziska dijo...

¡Qué hermosa experiencia nos has regalado! Sabes que has logrado transmitirme toda la emoción, la ternura y el sentimiento que te merece tu madre. Nunca me he sentido tan cerca de tí como en este momento: unos instantes sólo pero de una belleza y una ternura extraordinarias.

Con ese pequeño relato le has regalado a tu madre la más hermosa flor que nadie puede cultivar sin implicar en ello su corazón.Amor en estado de pureza como un diamante que acabaras de arrancar a las entrañas de tu alma.


Un abrazo con todo afecto.