martes, 23 de junio de 2009

Solo es mi imaginación y la peor parte de mi

Llegaba tarde, en la autopista una retención por accidente, poco a poco se disolvió y por fin llegué, era el funeral e incineración del padre de una amiga, me dirigía a darles mis condolencias, salí corriendo del coche hacía la sala pero cuando llegué había una mujer recogiendo y limpiando, le pregunte por el fallecido y me dijo que le estaban celebrando una misa en la capilla del tanatorio.
Me dirigí allí abrí la puesta despacio y busque entre la gente a mi amiga. En la sala no había mucha gente y aun así no la localice. El sacerdote hablaba del perdón y de Jesús y escuche bajito mi nombre:
-¿Montse? ¿Viniste al funeral de tu tía? – Era una vecina de mi abuela.
- ¿mi tía? – que yo sepa no me había muerto ninguna tía
- sí, tú tía Pitusa.
- Ah, esa-… pues la verdad no la conocí mucho, nunca la considere mi tía, estoy buscando a una amiga que le murió su padre, me voy ya, me alegro de verte.
Que cosas del destino, llegar tarde y terminar en el funeral de esa mujer.
Cuando me dirigí a la puerta el sacerdote pregunto si algún familiar quería decir algo sobre ella, tenia la puerta entreabierta y me disponía a salir cuando me vi alzando la mano para hablar, no creía que fuera casulidad que el destino me dejara en esa capilla, y el sacerdote invitara a hablar cuando nunca lo hacen, me dirigí al púlpito, me acerque al micrófono y dije.
Por fin se ha muerto, y lo ha hecho tarde, ha tenido tiempo de ser mala y generar maldad a su alrededor. No hay mucha gente aquí y algunos seguro que estáis para aseguraos de que esta muerta.
No me digáis de qué murió, quiero imaginar que se le pudrieron la tripas y vomito gusanos, que el dolor le hacia saltar los ojos y que nada le aliviaba.
Meted sus restos en un tanque como los residuos radiactivos, no esparzáis sus cenizas por la tierra ni por el mar, es altamente contaminante.
Adiós … nos vemos en el infierno

6 comentarios:

Zentolo dijo...

¡Cuánto amor! Tanto como el que ella dispensó, clarostá

Billy MacGregor dijo...

Joder.
Que bueno ¿no?
Te habrás quedado a gusto, digo yo.
Sorpreso me hayo.

Franziska dijo...

Si fuéramos capaces de decir la verdad, a veces, se dirían cosas como las que comentas pero, lo cierto, es que no nos enfrentamos casi nunca con la realidad y mucho menos cuando alguien se muere: hecho que la convierte, a partir de ese momento, en un santo reconocido por sus virtudes como persona y ciudadano.

Si no que se lo digan a las viudas que no hay una sola que reconozca el mal bicho con el que le tocó vivir, como la amargó y festidió durante tantos años... Y alguno habrá habido, digo yo.

Carlos dijo...

Nos veremos en el infierno, William Munny.

De todas formas obvias algo que siempre ha de cumplirse: todos los que se mueren eran excelentes personas, admiradas y queridas en el barrio...cuando de por medio anda la tele.

Cosas del directo.

Blog A dijo...

Franciska..jajaj eres única, Billy ojala pudiera hacerlo, pero me falta valor.. si Carlos, me ha quedado mu peliculero

Runas dijo...

Cuantas veces me he imaginado hablando así, soltando por la boquita todo lo que pienso, pero al inal nada, todo se queda en mi imaginacion. Un beso