jueves, 4 de junio de 2009

Soy una cebolla.



Yo soy una cebolla, sí, una cebolla, si me quitas una capa, soy más cebolla,

si me quitas otra capa sigo siendo cebolla…
No veas en mi otra cosa que una cebolla.. Porque solo soy una cebolla.

Es curioso, cuando pochas la cebolla se vuelve transparente…

si me pochas, soy una cebolla transparente.

17 comentarios:

Carlos dijo...

Perfecto acompañamiento para un sofrito, así que puedes estar orgullosa de tu secreta personalidad de hortaliza.

Blog A dijo...

jajajajjajajajajajaj...

CISNE dijo...

tu entrada la veo de dos formas:una,eres una persona transparente...no tienes doblez..clara.
Otra me dice que si se te hace daño..eres muy sensible...me equivoco?
besos

Zentolo dijo...

Con la cebolla, aunque no se vuelva transparente, siempre sabes lo que va a pasar: que detrás de una capa viene otra igual.
Y si la sofríes demasiado, deja de ser transparente y se carameliza... mmmmm.

Jesús Sarmiento dijo...

¡La cebolla te hará llorar!
Truco: Pícala, córtala dentro de una bolsa de plástico y evitarás llorar.

Consejo: No seas guarrón y no reutilices esa bolsa.
: )
Por supuesto, la cebolla seguirá siendo una cebolla, picada, pero cebolla. Perfecta para el sofrito, como bien dice Carlos.
Un saludo.

Jesús Sarmiento dijo...

ummm cierto.. cebolla caramelizada...

Mar dijo...

Todas las personas tenemos muchas capas donde están nuestros sentimientos pero al final el conjunto es una cebolla en la sartén, pero las hay que no se vuelven transparentes y se ennegrecen muy rápidamente, me alegro de que tu seas de las transparentes.... yo también lo soy
Un beso cielo

Blog A dijo...

Me encanta ser acompañamiento de sofritos, para caramelizar hace falta algo de azúcar o un poco de alcohol dulce...y sí, la cebolla hace llorar, pero no por mala, solo por ácida, también si la quemas se pone negra... y estropea los sofritos... jajajja
Cisne eres un amor

Gata dijo...

si alguien se atreve a pocharte, me dices quien ha sido que no va a tener calle para correr ;))
besos linda.

juan dijo...

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores erais irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, de las más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!

Pero por una incomprensible razón razón se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarlas una por una - ¿Por qué no eres como eres por dentro? Y ellas le iban respondiendo: -Me obligaron a ser así... -Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran.... Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.

Incara dijo...

Pues a mi me gusta mucho el cafe con cebolla, la cervecita con cebolla, la marchita con cebolla...

Cebollitas al horno que ricas, mmmmmm

Por cierto alucinante el cuento de Juan me gusto mucho.

Besitos.

Runas dijo...

Creo que todos tenemos algo de cebolla jajajajaaj. Un beso

mamen dijo...

Oye pues si soy cebolla, no pasa nada, y aunque yo sea la cebolla, tambien soy llorona, y sensible, y me gustan los niños y las flores, y cada capa mia tiene sentimientos, asi que vivan las cebollas, besos cebollita linda

viola dijo...

Y ésto lo sabe "tu cocinero", supongo. Porque es cierto que la cebolla es estupenda en todas las salsas, pero si se quema...¡Ay, si se quema arruina todos los platos!
Creo que has elegido la hortaliza perfecta. Yo, en cambio, soy más como el ajo; sabroso, sí, pero repiteeeeeeee (jeje)
Besos

Cris dijo...

pues a mi no me das ganas de llorar......

;P

Geanina Codita dijo...

Mi cumpleaños será definitivamente mejor porque me foat visita y vi tanta belleza. Un gran día para usted!
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Bree dijo...

Pues que quieres que te diga...a mí me encanta la cebolla...me la suelo comer sola...
Besitos cebolleros...