domingo, 29 de noviembre de 2009

El propietario.

El teatro del absurdo, lo vi en el festival de titeres de Redondela, me pareció muy gracioso que sin decir nada se pueda decir tanto y por casualidad lo he encontrado en la red, lo he copiado espero no venga la SGAE.. a cobrarme.

EL PROPIETARIO de
Roberto Espina

Personajes: A y B. (A está parado, o entra en escena feliz, y goza de los encantos del lugar. Llega B y, sorprendido de hallarse con A, le observa, lo huele, lo toca, y finalmente, lo increpa)

B: Usted, ¿qué hace parado en este lugar?
A: (Feliz) Y... estoy parado.
B. Usted no puede estar parado en este lugar.
A: (Feliz y extrañado) ¿Por qué?
B: Porque yo soy el dueño de este lugar.
A: Entonces, me voy a sentar (A se sienta, B lo mira).
B: Tampoco puede estar sentado.
A: Entonces me voy a acostar.
B: Tampoco puede estar acostado.
A: Entonces me pongo a caminar.
B: Tampoco puede caminar.
A: Entonces me pongo a correr.
B: Tampoco puede correr. En este lugar, usted no puede estar. Yo soy el dueño de este lugar.
A: Entonces me voy a otro lugar.
B: En ese lugar tampoco puede estar.
A: ¿Y en este?
B: Tampoco.
A: ¿Y en este?
B: ¡Tampoco!. Usted no puede estar en ningún lugar. Todos los lugares son
míos.
A: ¿Entonces me tengo que ir?
B: Se tiene que ir...
A: Entonces... adiós.
B: Adiós, señor.
A: Adiós... (no se mueve)
B: ¿Y?... ¿qué espera?, ¿se va o no se va?
A: ¡Ay!, es que me gusta tanto este lugar.
B: Pero usted se tiene que ir.
A: Me tengo que ir... ¡que pena!; este lugar suyo es tan hermoso.
B: ¿Le parece hermoso?
A: Si. ¡Lo felicito!, ¡es un hermoso lugar!
B: Pero usted se tiene que ir.
A: Me tengo que ir.
B: ¿Y qué espera para irse?
A: Y si yo no me fuera... ¿usted que me haría?
B: Yo lo mataría.
A: ¡Ay, me mataría!
B: Si... y con un puñal.
A: ¿Y dónde me lo va a clavar?
B: En la región abdominal.
A: ¡Ay que lindo!, me gustaría tanto morir en este lugar...
B: ¡Voy a buscar el puñal! (sale)
A: Yo amo este lugar.
B: (Vuelve con el puñal) ¡Aquí está el puñal!
A: ¿Me lo va a clavar?
B: Se lo voy a clavar...
A: ¡Ay!
B: ¡Lo maté!
A: Me mató; estoy completamente muerto.
B: (Deja el puñal y levanta a A, intenta llevárselo).
A: ¿Qué hace usted?, ¿dónde me lleva?
B: Lo llevo al cementerio.
A: ¿Porqué al cementerio?
B: Para meterlo en un pozo negro.
A: No, yo me quiero quedar en este lugar.
B: No señor, yo me lo llevo.
A: Entonces, no me muero.
B: Usted está, tiene que estar muerto.
A: ¡No y no!, yo no me muero. Yo me quiero quedar en este lugar.
B: No, yo me lo llevo (forcejean hasta que A logra zafarse y se pone a llorar
en un rincón). No llore usted que no puedo soportar las lágrimas.
A: ¡Desalmado!... ¡Hombre sin sentimientos!... ¡Cruel!... ¡Inhumano!... ¡Despiadado!... ¡Profanador!... (llora)
B: (Al escuchar a A, se conmueve y rompe a llorar. Lloran a coro) ¡Me ha conmovido!, ¡tiene usted razón!, he sido muy injusto con usted, ¡deme un abrazo!
A: (Rehusa perdonarlo, pero ante la insistencia de B, cede. Se abrazan)
B: No me guarde rencor. Perdone, reconozco que he sido cruel. Quiero lavar mis culpas... ¡Le regalo este lugar!
A: ¿Me lo regala?
B: Sí, es todo suyo.
A: ¿Me puedo parar en cualquier lado?
B: Puede pararse donde quiera.
A: (Se va parando en diversos lugares) ¿Aquí?
B: ¡Sí!
A: ¿Y aquí?
B: ¡Sí!
A: ¿Y aquí?
B: ¡También!, voy a buscar papel y lapicera para hacer las escrituras.
A: ¡Ay!, que en mi no quepo de felicidad.
¡Ay!, que en mi no quepo de tanta alegría.
¡Ay!, soy propietario de una propiedad.
B: (Sale a buscar lo dicho)
A: ¡Soy feliz!, ¡soy feliz porque tengo un bien raíz! (Baila y canta la canción del propietario)
B: (Vuelve con las escrituras) Tome, éste es el título de propiedad.
A: (Toma en silencio las escrituras y comienza a leerlas. B lo observa y luego se queda parado en un rincón. Se acerca a B en silencio.. y le dice) Usted, ¿qué hace parado en este lugar?.
B: Y... estoy parado.
A: Usted no puede estar parado en este lugar.
B: ¿Por qué?
A: Porque este lugar es mío...
B: Entonces, me voy a sentar.
A: Tampoco se puede sentar.
B: Entonces me voy a acostar.
A: Tampoco se puede acostar.
B: Entonces voy a caminar.
A: Tampoco puede caminar.
B: Entonces voy a correr.
A: Tampoco puede correr. En este lugar no puede estar, porque yo soy el dueño de este lugar
.-

5 comentarios:

viola dijo...

jejeje, ¡Linda metáfora! Vos sos grande piva

Anónimo dijo...

Si te gusta el teatro de lo absurdo ,deberias leer algo de Ionesco,te encantaria seguro La cantante calva o Los elefantes.
Y sí, ten cuidado con la SGAE,aunque creo que la que quiere cobrar por esto es la Barden.Aqui todo dios quiere chuparnos la sangre.--F--

mar de Lempicka dijo...

O teatro do absurdo... eu coñecinnos da man da peza Azotea de Vanesa Sotelo, unha rapaza galega que coida dos detalles, dos personaxe e das historias. Non está colgado en internet se non pasaríache o enlace.Gustoume este post.

embrujo dijo...

Muy bueno,da que pensar.

Un abrazo.

Carlos dijo...

Tuvo que cometer un acto cruel para arrepentirse y luego se lo pagan de esa manera.

Real como la vida misma.

Un beso, guapa.