sábado, 2 de febrero de 2013

Después del lunes viene el martes


Como todas la mañana suena el despertador y me levanto para ducharme y desayunar, otro día a la oficina, cada día estoy más convencida de que mi trabajo es inútil, no hago nada real, solo meto números en un ordenador y preparo presupuestos para posibles contratiempos y cobro recibos para cubrir gastos de necesidades creadas, nuevas normas de industria, mantenimiento calderas, ascensor, ites..

No sé que ponerme, por mi iría a trabajar en pijama o en chándal, me pongo el traje de chaqueta negro, algo que de imagen, me maquillo y salgo de casa.

En el coche pongo la radio, las noticias dicen que zara no abrió, los trabajadores se han encontrado las puertas cerradas, citroen tampoco,  los astilleros  y los bancos, igual,  dicen en la radio que los trabajadores están  desconcertados y no saben a donde dirigirse.

Ha pasado tres semanas, todas las grandes empresas han abandonado el país, los grandes supermercados también han cerrado y poco a poco nos quedamos sin alimentos.

Las empresas de gas y de gasóleo han cerrado también y las gasolineras ya no tiene gasolina, los coches están aparcados en los garaje y la televisión e Internet no funcionan, nos han aislado del mundo, somos una gran isla.
Un grupo de gente se reune todos los días en el ayuntamiento buscando soluciones, tenemos que organizar grupos para cubrir las necesidades básicas de alimentos.

El norte tenía el poder pero ahora necesitamos al sur y sus grandes extensiones de terreno para autoabastecernos de alimentos, no hay dinero y no nos sirve para nada, así que solo podemos arrimar el hombro y colaborar.
Todas la noches se forman grupos de ciudadanos para planificar el día siguiente como no hay dinero, no hay nada que ahorrar ni que robar, solo sobrevivir.

Han pasado 6 meses, después del caos inicial la gente va tomando conciencia de que esto es irreversible, que nada será como antes.

Seguimos reuniéndonos todas las noches, y organizando a la gente para poner en marcha algunos servicios como el agua, un mercado de abastos donde intercambiar los productos de que disponemos, cada uno colabora con lo que tiene, alimentos ropa, tiempo.. 

Hacemos cola en la fuentes para buscar agua y las grandes extensiones de jardines ahora sirven para el cultivo de productos básicos. Aconsejados por los agricultores locales, plantamos tomates, patatas, lechugas, verdura y zanahorias y todo lo cultivable. Los pescadores traen pescado y los granjeros  huevos y carne.

Al principio estábamos perdidos, alguna gente se deprimió y no salía del ostracismo que la situación provocó, pero tener que sobrevivir nos hizo levantarnos todas las mañanas para buscar algo de alimento.

Entendimos que para sobrevivir la individualidad no era aconsejable así que arrimamos el hombro todos, cada persona aportaba algo.

un grupo de ingenieros y electricistas han aprovechado  la energía cinética  de los gimnasios  para  de electricidad los edificios cercanos y  hacíamos turnos para pedalear.

Todo el que tenía una bicicleta la ponía a disposición para sacar energía, aprovechamos las ya existentes placas solares para abastecer por horas de energía  nuestras viviendas y poder utilizar algunos electrodomésticos en beneficio de todos. 

Los médicos atendían a la gente con lo que quedaba en los hospital y tuvieron que trabajar codo con codo con los naturistas.

Por la noche un grupo de gente representa obras de teatro en los barrio, y algún gracioso cuenta chistes.
Los maestros siguen enseñando a  nuestros hijos, las abuelas tienen muchos recursos, saben como hacer jabón  con grasas animales y coser, todos hemos aprendido de todos. 

Han pasado dos años, hemos establecido unas pequeñas normas de convivencia, los que no han querido vivir en la ciudad se han ido a los pueblos abandonados donde han formado pequeñas comunidades.

Todos lo fines de semana no reunimos en los jardines y charlamos y nos hemos dado cuenta que reímos.
Cada vez menos gente se  lamenta y  añora la vida anterior.

Las asambleas vecinales no están exentas de discusiones pero todos tenemos derecho a  opinar  y las propuestas se votan y todos lo hacemos.

El sentimiento de posesión se va desarraigando poco a poco de nuestro mundo porque ya no valoramos al que más tiene como una persona de éxito, ahora el éxito radica en saber cooperar. 

Somos una tribu y el medio es hostil,  hemos descubierto que solos no somos fuertes, la supervivencia depende de la unión.

Buenos días son las 8 y la temperatura en el exterior es de 16 grados, una capa de niebla cubre la cuidad, Belén Estaban se ha separado por cuarta vez de su pareja 

Me levanto y enciendo la luz, voy al baño, abro el grifo, me lavo la cara y los dientes... me pondré el traje negro y me uniré al grupo de autómatas que cada día nos dirigimos a nuestros trabajos




12 comentarios:

jota dijo...

Tal vez nos demos cuenta algún día de eso que escribes.

Josefo el Apóstata dijo...

Muy bueno Montse, muy bueno...

Tracy dijo...

Bonito sueño.

DRACO dijo...

je, de hecho que el tuyo no es un post para promocionar el turismo en españa.
que tengas un buen inicio de semana.
un beso.

Maeglin dijo...

A día de hoy pocas experiencias del tipo de las que ensoñas antes de dirigirte a tu deshumanizadora rutina, desmienten aquello del hombre es un lobo para el hombre. Si todo escasease dudo que hubiera partidas si no bandas. De todas maneras y con el contexto del Barcenas-gate me ha encantado tu post me lo creí de cabo a rabo al principio. Nada que envidiar a The Road pero con un enfoque más positivo.

raindrop dijo...

Lo que no te podrán quitar nunca es la maravilla de poder soñarlo
:)

besos

Juan Carlos dijo...

¡Oye! Es una buena historia pero qué triste despertar ¿no?
Salu2

Tío Eugenio dijo...

Estupenda fábula, espero que algún día podamos humanizar los recursos básicos, como el alimenato, la ropa, la luz o el fútbol, que ahora están controlados por unos pocos.
Ug

maslama dijo...

una curiosa fábula, aunque me parece poco probable que las gentes sean capaces de unirse y colaborar por la supervivencia. Temo sinceramente que pasaría más bien al contrario, nos devoraríamos unos a otros hasta que no quedara nadie

besos,

Blog A dijo...

Comentarios de todo tipo y sobre todo mucho pesimismo y desconfianza en el ser humano, hay muchos hombres lobos pero también mucha gente buena,es la más, pero la que menos ruido hace, si le preguntas a mis padres que vivieron la guerra si las cosas van mal, te dirán comparado con que.
Que la gente joven como vosotros no crea en la bondades del ser humano ufff, entonces si tenemos el futuro muerto, eso si que me asusta.
Esto solo fue un sueño que tuve y adorné .. y yo hasta dudo que pudiera sobrevivir

pseudosocióloga dijo...

Espero que toquemos fondo y todavía nos queden fuerzas para reflotar.

Ico dijo...

Tu historia aunque me parece terrible y futurible tiene tintes positivos y de una esperanza en el ser humano y su capacidad de cooperar que no sé si es muy real..ojalá.. pero me ha gustado.
saludos.