viernes, 23 de diciembre de 2016

Sin loreal, y valgo lo mismo

Cuando decidí no teñirme más el pelo y dejar mis canas a la vista pensé que no lo conseguiría. 
La presión social, las miradas de la gente, los comentarios, te echaste diez años encima, que siempre son 10 no pueden ser 7 o 3 , que si estoy deprimida, que soy muy joven para llevar el pelo gris. 
Ahora casi todo mi pelo ya es natural, y sí, parezco mayor, pero en el proceso de dejarme las canas aprendí a sentirme guapa pareciendo mayor, a sentirme libre, el proceso me hizo pensar en más cosas, en como las mujeres nos ocultamos en maquillajes, tacones, tintes... por supuesto no estoy en contra del maquillaje ni de los tacones ni del los tintes, todos queremos estar guapos, tener un físico agradable y sentirnos gustados, pero como todo hay un limite, y es perder frescura, naturalidad, muchas mujeres y hombres se han subido al carro de lo antinatural, poses excéntricas en las fotos, gente que habla como si se hubiera tragado una escoba, operaciones de todo tipo, fotos retocadas ... es bonito divertirse con el pelo, los tintes los tacones y el maquillaje, pero de vez en cuando sienta muy bien lavarse la cara caminar descalzo y decirle a tu cuerpo te perdono por no se perfecto, sentarte en el sofá y beberte una copa de vino con los pies en la mesa..

POR PURO PLACER

Hace tiempo que me doy cuenta que llevamos a nuestros cuerpo a donde no quieren ir, ponemos un despertador para levantarnos, no lo hacemos con la luz natural o cuando nuestro cuerpo nos da la señal.
Un día salí a caminar con un amigo por un paseo que hay en mi ciudad, bordea un rio y hay arboles, es muy bonito y relajante,  caminaba despacio  mientras mi compañero me increpaba para caminar más rápido, me paré a mirar unos patos que había en una charca  y en  la cara de  mi amigo  se reflejaba su impaciencia, me pregunté que prisa tenía, si salimos a pasear, no nos espera nadie.

En el trabajo todo es para ya , la comida tiene que hacerse en 20 minutos, tenemos que hacer ejercicio para estar saludables, y competir, siempre competir, subir más alto, correr mas rápido, leer más libros.

Todo esta cultura de competir me aleja cada día más de mi entorno, no comparto ese modo de vida,
que por supuesto no critico, cada uno escoge como vivir y yo escojo hacer cosas por puro placer.

jueves, 11 de agosto de 2016

Su compañera



 86 años y cuidando de una mujer de 83 con alzheimer, esa es la vida de mi padre, me siento todas las tardes en el bar de su barrio, vamos los tres, a veces somos cuatro, también está mi hija pequeña. 
El cuidado, el mimo y todo lo que desprende cuando la mira. 

Recuerdo sus discusiones cuando era pequeña, los "me voy a divorciar de tu padre", todo eso quedó atrás. Ayer bajamos en el ascensor y el chocó su frente con la de mi madre, en un gesto tan tierno que me entraron ganas de llorar 

86 años ¿Qué pasará por su cabeza?, su compañera ya no está como me dice en la cocina cuando ella no nos ve, ya no discute con el, ya no le dice que se quiere divorciar. 
Le prepara la comida, la viste, la ducha, la calza, le imprimí un libro sobre el alzheimer, una guía para las personas que tratan con los enfermos, pero el ya lo hacía todo bien, su intuición y sabiduría ya le dieron las respuestas 

Mi sobrina está con el por las mañanas, y alegra su corazón, se le nota cuando la nombra. 
Sé que hay días que le puede, que le da la pájara.  Como hombre inteligente y pensador que fue
siempre, como persona vital que es, me pregunto que piensa, si vive una cuenta atrás, todos podemos reconocer que siente un adolescente, porque  hemos pasado por ahí, pero nunca sabremos que siente una persona en el ocaso de su vida. 

Ayer no fui a tomar el café de la tarde y les eché de menos..hoy no fallo.